Te acepta errores y equivocaciones por mas que te haya aconsejado lo contrario, sin reprochártelo. Es el de las charlas sin fin, y silencios inexistentes. Son a los que queremos que en un futuro, nuestros pibes llamen tíos.
Cuando te sientes agobiado por una complicación, sin pensarlo aparece para funcionar como bastón para que el peso sea menor. Cuando estas mal es tu columna. Y cuando estás bien, es ese ser que te muestra que vales, que sos alguien, que sos necesario, que haces falta. Ese ser que sin importar el tiempo que no te haya visto, basta con dos sillas de por medio para sentir que la última vez que te lo encontraste fue ayer.
También el que deposita tanta confianza, como para regalarte parte de él, para contarte cosas que ni con su familia habla, y que te busca como apoyo cuando lo necesita, sin titubear. La amistad no es una cosa, como parece que lo es en definiciones de diccionarios y enciclopedias, no es un sustantivo, es un sentimiento. Sentimiento acompañado de confianza. Confianza acompañada de cariño. Cariño que nos hace elegirlos: testigos de casamiento, padrinos de nuestros hijos, compañeros de llantos. Todo esto es un ida y vuelta sin final, pero con principio. Principio que nosotros y sólo nosotros optamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario